Mi?rcoles, 24 de agosto de 2011

Había una vez, en un país muy muy lejano en el interior de un bosque una pequeña familia de hojas. Estaban mamá hoja, hija hoja, papá hojo y el hermanito hojo, junto con la perrita hoja. También tenían ovejas hojas y estaban poniendo el árbol hojo de Navidad, cuando recibieron la fatal noticia de que la abuelita estaba a punto de morir.

“Ves a llevarle esta cestita (hoja) a la abuelita” dijo mamá hoja a su hija “que está enfermita”

“Pero si se va a morir igual!” exclamó el pequeño hojo.

“No digas eso!” dijo mamá hoja “no digas eso ! La abuela está genial!”

Entonces, la pequeña hojita se dispuso a salir de la casa con la cestita cuando mamá hoja la sorprendió diciendo: “Hija! Espera! Toma!” dijo la madre tendiéndole una caperuza marrón bordada a mano “ponte esto, y si ves al monstruo caracol gigante no dudes en usarlo camuflándote entre las caquitas que hay por el suelo, hazte pasar por una más”
“Entendido mamá!” dijo la pequeña hoja.

“Sobre todo ves con cuidado, no te acerques al caracol que te comerá!” dijo a gritos cuando nuestra pequeña caperuza marrón iba ya adentrándose en el bosque.

Después de andar y andar... (siempre con cuidado de no pisar ninguna de las caquitas que había en el suelo) llegó a casa de la abuelita.

La pequeña hojita abrió la puerta de la casa de su abuelita y exclamó:
“Uy abuelita, qué peste echa tu casita” acercándose a la cama y en ese momento un golpe de viento cerró la puerta de un portazo “uy abuelita qué quietecita estás” disponiéndose a destapar a la abuelita viendo que no había reacción “uy abuelita, qué negrita estás, has ido a la playa?” En efecto... la abuelita ya había muerto. Entonces la pequeña caperuza se sentó en uno de los taburetes dejando la cestita sobre la mesa “y ahora qué hago con esto? Si vuelvo a casa con la cesta llena, mamá se enfadará!” exclamó “ah! Ya sé! Iré a dársela al caracol”

De esta manera, caperuza se fue de la casa en busca del caracol monstruoso. “Si le llevo comida, podremos llegar a ser amigos y así, no me comerá!” pensaba, cuando de repente, se encontró con el caracol.

“Me llamabas?” dijo el caracol

“Hola Sr. Caracol! Le traigo comida!” exclamó eufórica la pequeña hojita.

“Enserio? Nadie se había preocupado por mí en años... muchas gracias” cogiendo la cesta y empezando a comer “quieres un poco?”

“No, gracias, Sr. Caracol, acabo de almorzar” dijo sonriendo la pequeña hojita.

“Quieres que te lleve a casa al lomo de mi casa?” preguntó el caracol

“Me haría un gran favor, Sr. Caracol, pues estoy un poco cansada” dijo mientras trepaba por el caracol.

De esta manera empezaron un largo viaje juntos, rumbo a casa Hoja. Por el camino, nuestra caperuza marrón no aguantó más y se quedó dormida, cubriéndole totalmente la caperuza y pasando desapercibida por el cascarón del caracol.

Mientras la familia Hoja disfrutaba de su comida vieron aparecer al gran caracol, enseguida el padre hojo sacó la escopeta y empezó a tirotear al monstruo, pero no le afectó, sin embargo sí que afectó a la pequeña hojita que iba al lomo suyo y que murió en el acto de un balazo en el corazón.

“Asesino!” Exclamó el caracol “Era la única persona que me comprendía!” y dicho esto se dispuso a comer al padre hojo, pero entonces algo sucedió en el interior del caracol (no, no se enamoró del padre hojo) y cayó al suelo, sin respiración.

Al parecer, la comida que iba destinada a la abuelita estaba envenenada, ya que era una mujer muy rica y parece ser que sólo querían su dinero.

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PD. No he tenido ocasión de decirlo, pero la abuela era una seta.


Publicado por Hiko_y_Jemix @ 22:11  | Entretenimiento
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